Del altar al patrimonio: la historia de la basílica de Santa Lucía en Timotes

 

Del altar al patrimonio: la historia de la basílica de Santa Lucía en Timotes


La Basílica Menor de Santa Lucía de Timotes es uno de los espacios religiosos más importantes del estado Mérida. Su historia se remonta a 1911, cuando comenzaron las obras gracias a la iniciativa del padre Buenaventura Vivas y la participación activa del pueblo. Fue José Vicente Torres quien asumió la construcción, y para la decoración posterior se contó con el reconocido maestro Lisímaco Puente, el mis m o que trabajó en iglesias de Escuque.

  


Aunque el templo fue culminado en 1931, muchas de sus piezas clave fueron añadidas con el tiempo. El altar mayor, por ejemplo, se inauguró en 1916 y, un siglo después, en 2016, se celebraron sus 100 años. En 1997 comenzó una importante restauración que no solo embelleció la iglesia, sino que fortaleció aún más el vínculo entre el templo y la comunidad. Fue esta restauración la que motivó al arzobispo Baltazar Porras a solicitar que el templo fuese elevado a la categoría de basílica menor, título que le fue otorgado por el Papa Juan Pablo II en 2002 y celebrado con una ceremonia solemne en 2003.


Con más de 115 años de historia, esta iglesia no solo destaca por su antigüedad, sino también por lo que representa para el pueblo: fe, historia y unidad. En su combinación de valores arquitectónicos, históricos y religiosos, la basílica se reconoce como patrimonio local y nacional, tanto por su valor simbólico como por su papel central en el timotense, su arquitectura mezcla elementos del barroco tardío con el estilo colonial venezolano, y es una verdadera joya del páramo andino.




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